lunes, 26 de marzo de 2012

Supongo que esto es sólo el principio

Si ayer mismo me preguntan por el resultado de las elecciones autonómicas en Asturias, pero sobre todo en Andalucía, jamás hubiese contestado algo que se pareciese a la realidad de lo acontecido en las urnas.
Siendo absolutamente sincero, siempre pensé que el PSOE en Asturias estaría, en número de votos, por debajo de cualquiera de sus partidos rivales FORO y PP, y que en Andalucía se remataría el descalabro electoral del mes de noviembre, confirmando así los augurios en todas las encuestas de la más que comprobada tendencia del voto a la derecha.

La crisis económica había sentenciado al partido socialista desde hace tiempo y la ciudadanía, a la desesperada, creyó a la derecha cuando les contaban que tenían el remedio de la situación. Los más ilusos incluso tenían la confianza en que el reparto del sacrificio que se les exigiría, sería proporcional a las posibilidades de cada uno.

Pero mira por donde el PP empieza a sacar la artillería nada más hacerse con el poder, y nos suelta el torpedo de una reforma laboral sin precedentes dirigida contra la línea de flotación de la clase trabajadora, que no sólo no disminuye el número de parados si no que los aumenta, y tampoco contribuye a mejorar la situación económica si no que la mantiene en los mismos niveles de desconfianza que nos vienen marcando desde Europa y desde los mercados internacionales.

Lo que si se repite una vez más es aquello de que el pato lo pagarán los de siempre, incluso esos que hoy ya se han desengañado pero que con su voto le dieron al PP la carta blanca de la mayoría absoluta para hacer las cosas a su manera.

Aún no hemos terminado con el capítulo de los hachazos al estado del bienestar, que afecta especialmente a las clases más desfavorecidas, y más pronto que tarde esa legión de engañados por la derecha se manifestarán en las urnas, en la calle y allá donde se pueda oír su descontento, para protestar contra los administradores de ese voto que les confiaron en una situación desesperada.

Por eso digo que la reacción al cambio gestionado por el PP no ha hecho nada más que empezar. Aunque siendo una vez más absolutamente sincero, tengo que decir que me ha sorprendido porque no creía que fuera a llegar tan pronto.